Los cinco inventos más importantes de Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

Son muchas las habilidades que se le reconocen a Leonardo Da Vinci, las cuales van desde pintor hasta inventor, pasando por arquitecto, botánico, escultor, escritor, filósofo, ingeniero, músico, paleontólogo, y urbanista.

Es por ello, que se dice que Da Vinci fue un polímata, un individuo con conocimientos sobre múltiples campos de las ciencias, las artes y las humanidades. Y es que sin duda, Leonardo Da Vinci fue un visionario, un hombre que vio el futuro, aunque vivió en pleno Siglo XV.

Fueron muchas las cosas que Leonardo imaginó y luego diseñó, dejando sus ilustraciones como prueba de todo lo que ideó. Con una mente tan fabulosa, capaz de crear increíbles inventos, sumamente adelantados a su tiempo, dio vida a grandes obras de arte por las que es reconocido mundialmente.

Algunas de sus pinturas como La Anunciación, La Última Cena o La Adoración de los Magos son consideradas obras maestras de la pintura universal. Junto a La Mona Lisa o La Gioconda, considerada una obra maestra de la pintura por excelencia, la que se puede disfrutar en el Museo del Louvre desde 1797.

Leonardo Da Vinci es considerado un hombre universal, símbolo del Renacimiento, una de las mentes más fabulosas de su época, un precursor de la modernidad. Muchos de sus inventos son parte de la historia de la humanidad y son considerados aportes transcendentales dentro del desarrollo tecnológico que hoy tenemos.

Los 5 inventos más importantes de Leonardo Da Vinci

El Tornillo Aéreo

El Tornillo Aéreo también conocido como la Hélice es uno de los inventos más famosos este florentino excepcional. Básicamente, la idea del tornillo aéreo consistía en una hélice circular que giraba velozmente hasta lograr elevarse verticalmente del suelo.

Este invento fue ideado para contener el aire mediante la hélice y utilizarlo para poder volar, así como lo hacen los helicópteros. De hecho, el tornillo aéreo, ha sido catalogado como el primer prototipo de los helicópteros de la actualidad.

El Tornillo Aéreo

Como muchos de los bocetos de Da Vinci, el tornillo aéreo no pasó de ser un bosquejo, pues no se construyó. Pero, lo realmente importante es que sus bosquejos y sus notas del tornillo aéreo lo describieron tan bien que explicaba claramente el funcionamiento del artefacto.

Aun cuando el primer helicóptero solo se construyó en la década de los cuarenta, los bocetos de Da Vinci fueron utilizados como guía referencial para su fabricación.

Leonardo Da Vinci fue un gran propulsor de la forma de tornillo como fuente para el diseño de nuevos inventos, por ello, lo usó en varios de los suyos.

A Leonardo le fascinaba diseñar objetos voladores, lo que incluyó máquinas voladoras e incluso planeadores con alas móviles. Muchos de estos bosquejos ayudaron a establecer las bases de la tecnología aeronáutica actual.

El compás parabólico

Da Vinci diseñó un sistema para calcular distancias en las representaciones a escala de las aguas que son navegables, a través de un artefacto que ayuda a trazar redondeles. Leonardo Da Vinci había inventado el compás parabólico, un artefacto que pasó de ser utilizado para medir millas náuticas a ser usado en proyectos de Arquitectura.

Sin duda, un compás es un elemento excelente y preciso para delinear ángulos y tomar distancias, que también se usa en Matemáticas, Geometría y Astronomía. Su uso se convirtió en algo tan común, que este instrumento fue incluido en el juego de geometría que usamos en la secundaria.

Así el compás se convirtió en símbolo de perfección y medida a través del desarrollo de la historia de la humanidad.

La bicicleta

Dentro de la colección de notas y dibujos de Leonardo Da Vinci que conforman el Códice Atlántico, se encontraron bosquejos de algunos vehículos de dos ruedas.

En esos bocetos, Da Vinci recreaba un vehículo con dos discos y un par de pedales, a través de los cuales generaba la tracción necesaria para lograr desplazarse. Y aunque, se considera como el padre de la bicicleta al barón Karl Drais, inventor que nació en Alemania en 1785.Se sabe que en el Antiguo Egipto, se fabricaron unos artefactos primitivos que tenían dos ruedas, que estaban unidas por una barra.

Por su parte, en China, también tenían un aparato similar, cuyas ruedas estaban hechas de bambú.

Pero, la referencia más antigua, realmente documentada, de una bicicleta es de 1490 y es un bosquejo que se encuentra en el Códice Atlántico. Para esa fecha, ya Leonardo había pensado en algo parecido a una transmisión por cadena,  como las que utilizan las bicicletas en la actualidad.

La escafandra

Da Vinci también era un apasionado del mar, así que dedicó parte de su tiempo a observarlo durante una estadía de trabajo en Venecia en 1499. Allí se le ocurrió diseñar un traje de cuero con un mecanismo para sumergirse, del cual salía un tubo hacia la superficie.

Este traje de buceo o escafandra tenía una máscara, que era como una especie de bolsa, que cerca de la nariz tenía dos tubos de caña que ayudaban a respirar. Estos tubos de la escafandra estaban unidos a una campana de buceo, que flotaba en la superficie y permitía respirar.

Estos bocetos de la escafandra de Leonardo, sirvieron de inspiración para los actuales equipos que usan los buzos en la actualidad.

El paracaídas

Uno de los intereses preferidos de Da Vinci era el cielo y por eso, uno de los inventos más importantes fue un tipo de paracaídas básico, que desafía las leyes de la física. Este primitivo paracaídas basaba su funcionamiento en un sistema que reducía el impacto para llegar al suelo, debido a la resistencia que generaba al cruzar el aire.

El paracaídas de Da Vinci constaba de una estructura tipo pirámide con una base cuadrada, que fungía como la campana principal del paracaídas y tenía una altura de siete metros.

Aunque el paracaídas fue creado en 1783 por el francés Louis-Sébastien Lenormand, quien hizo el primer salto del que se tenga testimonio. Leonardo Da Vinci fue quien concibió tanto la idea como el diseño del paracaídas, casi 270 años antes.

Nota curiosa

Da Vinci dejó más de cincuenta mil documentos, entre notas, dibujos, ilustraciones y bocetos, de los que muchos se han perdido. De los que se conservan, aproximadamente, trece mil, en su mayoría se encuentran en el archivo de la Ciudad del Vaticano.

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