Un equipo internacional de científicos ha encontrado una explicación a la misteriosa desaparición de numerosas poblaciones de ranas en la selva atlántica de Brasil hace casi 50 años. Una investigación publicada en octubre de 2026 apunta a un hongo microscópico como principal responsable de la mortandad que afectó a estos anfibios entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta.
El descubrimiento también ha revelado algo inesperado: algunas especies han conseguido recuperarse pese a que el patógeno continúa presente en su entorno.
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Un hongo desconocido provocó una crisis entre los anfibios
Los investigadores estudiaron lo ocurrido en la Estación Biológica de Boracéia, situada en el estado brasileño de São Paulo, donde numerosas poblaciones de anfibios sufrieron importantes descensos entre 1979 y 1982.
Durante décadas se sospechó que las alteraciones climáticas podían explicar aquellas desapariciones.
Sin embargo, el análisis de más de 370 ejemplares conservados en museos, pertenecientes a 17 especies, permitió identificar una pista decisiva.
Ninguno de los animales recogidos antes de 1979 presentaba indicios de infección por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis. En cambio, el 58,8% de los ejemplares analizados de los años ochenta estaba infectado.
Este microorganismo provoca la quitridiomicosis, una enfermedad que afecta a la piel de los anfibios y puede alterar funciones esenciales para su supervivencia.
Algunas ranas desarrollaron tolerancia y lograron recuperarse
Entre 2022 y 2024, los científicos regresaron a Boracéia para comprobar qué había ocurrido con las poblaciones afectadas.
Durante seis campañas de muestreo localizaron 12 de las 17 especies documentadas históricamente. Las otras cinco no fueron encontradas y su situación local sigue siendo incierta.
Los resultados sugieren que varias especies han desarrollado una mayor tolerancia al hongo, lo que les permite sobrevivir a la infección sin sufrir las elevadas tasas de mortalidad del pasado.
La investigación también encontró una paradoja: algunas especies que habían resistido mejor la crisis presentaban abundantes infecciones, mientras que entre las más perjudicadas apenas aparecían ejemplares infectados. Una posible explicación es que los animales más vulnerables murieran antes de poder ser recogidos.
El estudio no demuestra que todas las ranas de Brasil estén recuperándose, pero ofrece una explicación sólida para las desapariciones registradas en Boracéia.
El hallazgo demuestra además el valor de las colecciones de los museos científicos: animales conservados durante décadas pueden guardar respuestas a problemas ecológicos que sus investigadores originales ni siquiera podían identificar.
