Un equipo de científicos japoneses ha identificado las cinco bases nitrogenadas esenciales del ADN y el ARN en muestras del asteroide Ryugu, un cuerpo celeste formado hace aproximadamente 4.500 millones de años. El descubrimiento refuerza la hipótesis de que algunos de los ingredientes químicos necesarios para la aparición de la vida existían en el espacio mucho antes de que surgieran los primeros organismos terrestres.
La investigación, publicada en marzo de 2026 y que ha vuelto a despertar interés científico este noviembre, aporta nuevas pruebas sobre el posible origen extraterrestre de determinadas moléculas fundamentales para la vida.
Contenido
Las cinco bases del material genético estaban en el asteroide
Los investigadores analizaron muestras recogidas por la misión japonesa Hayabusa2, que regresó a la Tierra en diciembre de 2020 con aproximadamente 5,4 gramos de material de Ryugu.
Mediante técnicas de análisis químico de alta precisión, identificaron adenina, guanina, citosina, timina y uracilo, las cinco bases utilizadas por los organismos terrestres para almacenar y transmitir información genética.
El ADN utiliza las cuatro primeras, mientras que el ARN emplea uracilo en lugar de timina.
En 2023 ya se había detectado uracilo en Ryugu, pero el nuevo estudio confirma la presencia del conjunto completo de estas moléculas.
El resultado resulta especialmente relevante porque las muestras fueron obtenidas directamente del asteroide, reduciendo considerablemente el riesgo de contaminación por sustancias terrestres.
Qué revela el descubrimiento sobre el origen de la vida
La identificación de estas moléculas no significa que los científicos hayan encontrado ADN completo ni organismos extraterrestres.
Las bases nitrogenadas son componentes necesarios para formar material genético, pero su presencia aislada no constituye una prueba de vida.
El descubrimiento coincide con resultados obtenidos en muestras del asteroide Bennu y en determinados meteoritos, lo que indica que estas sustancias podrían estar ampliamente distribuidas por el sistema solar.
Los investigadores también encontraron diferencias en las proporciones de las moléculas, posiblemente relacionadas con las condiciones químicas en las que se formaron.
Estos resultados respaldan la posibilidad de que los asteroides aportaran parte de los ingredientes necesarios para la aparición de la vida en la Tierra primitiva mediante impactos ocurridos hace miles de millones de años.
La investigación no resuelve cómo comenzó la vida, pero amplía una de las grandes pistas de la biología: las moléculas que hicieron posible nuestra existencia podrían tener una historia mucho más antigua que el propio planeta.
