Hallan huevos de titanosaurio en una zona demasiado fría y plantean que usaban ‘incubadoras’ naturales

Representación de un titanosaurio de Bagua

Un hallazgo en el extremo sur de la Patagonia ha abierto una nueva hipótesis sobre cómo se reproducían algunos de los dinosaurios más grandes que han existido. Un equipo de científicos ha encontrado cáscaras de huevos atribuidas a titanosaurios en una zona cuyo clima habría sido demasiado frío para incubarlos de forma convencional.

Los restos aparecieron en la Formación Chorrillo, correspondiente al Cretácico Superior, en una región que entonces se encontraba mucho más cerca del polo sur.

Los huevos completos habrían tenido aproximadamente el tamaño de un balón de fútbol y pertenecido probablemente a titanosaurios, los gigantescos saurópodos de cuello largo que dominaron buena parte del hemisferio sur.

El frío plantea un problema

La ubicación del yacimiento ha sorprendido a los investigadores.

Las reconstrucciones climáticas indican que aquella zona tenía temperaturas comparables a las de regiones templadas actuales, demasiado bajas para que unos huevos enterrados pudieran alcanzar por sí solos la temperatura necesaria para completar correctamente su desarrollo.

Las cáscaras presentan además poros grandes y abundantes, una característica compatible con huevos enterrados. Estos poros facilitarían el intercambio de gases entre el embrión y el exterior.

Sin embargo, los cálculos realizados por los investigadores indican que simplemente cubrir los huevos con tierra no habría generado suficiente calor.

Una posible incubadora hecha con vegetación

La respuesta podría estar en una estrategia que todavía utilizan algunos animales actuales.

Los científicos han observado que determinados cocodrilos y aves entierran sus huevos junto a materia vegetal en descomposición. Durante ese proceso, la actividad de los microorganismos genera calor y mantiene el nido a una temperatura adecuada.

Los titanosaurios podrían haber utilizado una técnica parecida: cubrir sus puestas con vegetación y aprovechar el calor producido por la descomposición como una especie de incubadora natural.

Este sistema habría permitido sacar adelante los huevos incluso en regiones mucho más frías de lo que tradicionalmente se consideraba adecuado para estos dinosaurios.

Una hipótesis todavía por confirmar

Los investigadores advierten de que no existen pruebas directas de que los titanosaurios construyeran estos montículos de vegetación.

La materia orgánica difícilmente se conserva durante decenas de millones de años, por lo que demostrar este comportamiento mediante el registro fósil resulta especialmente complicado.

Por ahora, la hipótesis se apoya en la temperatura de la región, las características de las cáscaras y la comparación con especies actuales que emplean métodos similares.

El principal problema es la escasez de yacimientos de huevos de titanosaurio en latitudes tan meridionales.

Nuevas pistas sobre el comportamiento de los dinosaurios

El descubrimiento aporta una nueva perspectiva sobre la capacidad de estos animales para adaptarse a ambientes muy diferentes.

Los titanosaurios fueron uno de los grupos de dinosaurios más extendidos durante el Cretácico y llegaron a ocupar amplias zonas del planeta.

Si futuros hallazgos confirman que utilizaban el calor generado por materia vegetal para incubar sus huevos, demostraría que algunos dinosaurios desarrollaron estrategias reproductivas mucho más complejas de lo que se pensaba.

Los científicos necesitarán localizar nuevos nidos y cáscaras en regiones frías para comprobar si el patrón se repite y determinar si estas posibles “incubadoras” fueron realmente una práctica habitual entre los titanosaurios.

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