Crean un motor molecular inspirado en el tornillo de Arquímedes que gira mediante electricidad

Molécula helicoidal entre electrodos dorados

Un equipo internacional de científicos ha desarrollado un motor molecular capaz de girar en ambos sentidos mediante electricidad, utilizando un principio mecánico inspirado en el tornillo de Arquímedes. El dispositivo está formado por una sola molécula y representa un avance en el desarrollo de máquinas a escala nanométrica.

La investigación, publicada en octubre de 2026 en la revista Nature, demuestra que es posible controlar la rotación de una molécula cambiando la polaridad del voltaje aplicado, algo que podría facilitar el diseño de futuros componentes electrónicos microscópicos.

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Cómo funciona este diminuto motor molecular

Los investigadores utilizaron una molécula de heliceno, cuya estructura helicoidal recuerda a una escalera de caracol. La colocaron entre dos electrodos de oro y aplicaron una corriente eléctrica a temperaturas próximas al cero absoluto.

Gracias a su particular geometría, las interacciones eléctricas provocaron un movimiento de rotación controlado.

En las condiciones del experimento, los científicos lograron una direccionalidad del 100 %, es decir, la molécula giraba siempre en el sentido previsto. Al invertir la polaridad, también cambiaba la dirección del movimiento.

Este resultado no significa que el motor tenga una eficiencia energética del 100 %, sino que su rotación pudo dirigirse con precisión.

Una molécula capaz de multiplicar la corriente eléctrica

El descubrimiento también reveló una propiedad sorprendente: cuando el voltaje superaba determinado umbral, el movimiento molecular favorecía un aumento de la corriente eléctrica de hasta cien veces en condiciones experimentales específicas.

Los investigadores comprobaron que podían modificar este comportamiento estirando o comprimiendo ligeramente la molécula.

Aunque el dispositivo todavía necesita temperaturas extremadamente bajas y condiciones controladas de laboratorio, demuestra que es posible combinar movimiento mecánico y conducción eléctrica a escala molecular.

El siguiente desafío será trasladar estos resultados a sistemas más prácticos. Si se consigue, esta tecnología podría contribuir al desarrollo de componentes electrónicos más pequeños y nuevas máquinas moleculares.

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