¿Se puede operar la presbicia o vista cansada con éxito?

Operar la presbicia

Llega un momento en la vida que, si no hemos tenido la necesidad de necesitar, valga la redundancia, gafas graduadas por problemas varios de visión, cuando nos diagnostican presbicia o vista cansada puede suponer un cambio muy importante en nuestra vida.

Este tipo de dificultad en la visión suele aparecer alrededor de la edad media de 45 años, pero la verdad es que en la actualidad, a consecuencia del año y medio de pandemia, hemos pasado muchas horas ante diversas pantallas durante todo el día. Por supuesto, esto ha tenido un impacto directo en nuestra visión y ha habido un gran incremento de personas de más temprana edad que se ven envueltos en la necesidad de utilizar lentes y preguntarse el precio de gafas progresivas Alain Afflelou así como las posibilidades quirúrgicas existentes.

Si te encuentras leyendo estás líneas, probablemente sea porque te han diagnosticado recientemente con presbicia o vista cansada o intuyes que puedes estar empezando a ver tu visión afectada por estos diagnósticos.

Bien, para ponerte en contexto y comprender un poco más a continuación vamos a definirte brevemente que le está ocurriendo a tu visión.

La presbicia, también denominada vista cansada consta de la dificultad para enfocar en distancias cercanas. Esto ocurre debido a que el cristalino, una lente natural que tenemos en los ojos empieza a abombarse. Es entonces cuando debido al reflejo acomodativo, empezamos a perder elasticidad con el paso de los años.

Verdaderamente, nos encontramos en un periodo de prueba y estudio respecto a la temática y, si bien es cierto que, muchas personas que se han sometido a este tipo de operaciones han obtenido excelentes resultados, muchas otras no han tenido los mismos resultados buenas experiencias. De modo que, por el momento, decidir tomar la decisión tan complicada de realizar una intervención de este nivel en una zona tan sensible y aparatosa, te recomendamos a esperar a unos resultados mucho más extensos y una evidente muestra de personas que han obtenido el resultado esperado.

Asegúrate de asistir a profesionales cualificados y apasionados por su trabajo y realiza las pruebas necesarias para comprender los problemas que están afectando a tu salud y a tu visión en concreto. Apuesta por unas gafas de calidad, del diseño que más vaya con tu personalidad y luce un accesorio más. Verás que, a pesar de que en un inicio puede ser incómodo, pero cuando empieces a ver como realmente deberías te habituarás rápidamente.

Por otro lado, considera mejorar tus hábitos en cuanto a la relación con las pantallas en tu día a día para evitar que esta dificultad en la visión vaya a más o empiecen a aparecer otros problemas.

Por ejemplo, puedes empezar a considerar limitar un tiempo de pantallas. Realiza descansos que obviamente no sean utilizando la pantalla de tu teléfono. Si lees en pantallas, pásate al libro físico de vez en cuando. Elimina una hora antes de ir a dormir todo tipo de uso de pantallas y un largo etcétera de hábitos que todos conocemos y a veces olvidamos.

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