En un entorno dinámico y desafiante para toda empresa e institución, pensar con atención las gestiones de crisis y la continuidad del negocio puede ahorrar problemas y dolores de cabeza. En el siguiente artículo, nos centraremos en los errores más frecuentes para identificarlos y evitarlos. Empecemos.
El siglo XXI se ha caracterizado y se caracteriza por los cambios a velocidades cada vez mayores. Desde los procesos energéticos a la cultura de las organizaciones, todo debe pensarse desde una perspectiva dinámica que requiere flexibilidad y poder de adaptación para no quedarse rezagado.
Esta cuestión impacta mucho más cuando se tiene en cuenta la gestión de crisis e incidentes por parte de una empresa u organización pequeña. Una mala respuesta inicial muchas veces puede terminar amplificando y pronunciando un problema que podría haber tenido una solución sencilla y efectiva al principio del incidente.
Es por ese motivo que en esta nota nos centraremos en la importancia de aprovechar recursos como un software de continuidad del negocio y también los errores más frecuentes que debes evitar para que este 2026 sea un año mucho más positivo y con menos temor a los riesgos que trae.
1 – No planificar ni anticiparse: la idea de que algo nunca nos puede pasar es uno de los errores más graves. Las pequeñas empresas no invierten su tiempo ni recursos en la planificación de posibles crisis e incidentes, así como tampoco factores como un evento climático o problemas inesperados de reputación.
Un software de continuidad del negocio brinda un plan estructurado, centrado y digitalizado al cual acceder a la hora de responder ante incidencias, reduciendo así la improvisación. Cuando llegue el momento de una crisis, y se deban tomar decisiones bajo presión, se podrá reducir al máximo el margen de error.
2 – Seguir dependiendo del papel: las pequeñas empresas suelen inclinarse más por los documentos físicos en papel y por un orden poco riguroso, lo cual deriva en información que no llega a todos de manera igual, así como también a destiempo. A su vez, dificulta la actualización y la mejora de esos planes de contingencia.
Contar con un programa centralizado y digital agrega accesibilidad, dinamismo y democratización en el acceso a la información. También fomenta el trabajo colaborativo y la eficacia de los distintos trabajadores.
3 – No conocer las dependencias críticas: las pequeñas empresas no creen que su estructura sea compleja o interrelacionada, lo que lleva a desconocer las dependencias críticas y el impacto de las fallas. Lo que a priori puede parecer no esencial, como la relación con un proveedor o los sistemas de pagos que se utilizan, pueden tener un impacto muy grave en la salud de una empresa. Lo que no se conoce, no se puede solucionar cuando aparezca el problema.
4 – La importancia de las pruebas previas: más allá del diseño de un plan y de una estrategia, luego se debe poner a prueba en la práctica con simulacros regulares. Después de todo, es la prueba cabal de que las respuestas que se pensaron realmente funcionen. Además, ayuda a mejorar decisiones, hilar más fino en determinados procesos y actualizar la información.
5 – Sistematización y métricas ordenadas: por último, sin las herramientas necesarias, la respuesta difícilmente sea todo lo proactiva que se desea. Al no contar con una sistematización de la información recolectada en cada crisis y métricas claras de los procedimientos, es probable que los errores se repitan en el futuro. En cambio, con los programas digitalizados se deja de lado la suposición y la improvisación para centrarse en los datos duros y contrastables.
